Argentina se consagró campeona de la Copa Sudamericana de vóley después de vencer 3-2 a Brasil en una final que cambió de dueño varias veces. Los parciales de 21-25, 25-21, 20-25, 25-20 y 15-10 dibujaron un partido extenso, con respuestas alternadas y un tie-break en el que el equipo nacional terminó imponiendo su bloqueo. El triunfo también aseguró una plaza para el Panamericano del año siguiente.
El seleccionado dirigido por Martín Arredondo afrontó el torneo con un plantel alternativo, integrado por juveniles y jugadores que no suelen acumular tantos minutos en el equipo mayor. La decisión le dio competencia a una base que luego se sumará al grupo principal, preparado para disputar en septiembre el Preolímpico de Río de Janeiro. Argentina y Brasil ya tenían su lugar en esa competencia por ranking.
Brasil tomó el primer set por 25-21 después de una apertura equilibrada. Argentina llegó a contar con una ventaja de cuatro puntos, pero perdió eficacia al acercarse a la barrera de los 20. La altura de los atacantes brasileños empezó a pesar y los errores de saque del conjunto nacional redujeron la presión sobre la recepción rival, una combinación que inclinó el parcial inicial.
La respuesta argentina apareció en el segundo capítulo. Dos aces, un servicio táctico más preciso y el uso del ataque desde la línea de zagueros permitieron construir un 17-13 y sostener la diferencia hasta el 25-21. El tercer set volvió a cambiar el pulso: Brasil distribuyó con comodidad por el centro y las puntas, mientras tres saques argentinos fallados después de los 20 puntos ayudaron a consolidar el 25-20 brasileño.
Con la final al límite, Argentina levantó el cuarto set desde el bloqueo de Gustavo Maciel y el ingreso de Federico Debonis por la punta. La ventaja se estabilizó entre cinco y seis puntos y terminó en otro 25-20, esta vez para forzar el desempate. En el quinto, el equipo nacional arrancó 7-3; Brasil llegó a ponerse 9-8, pero un ataque de Iñaki Ramos y un bloqueo de Debonis abrieron el 11-8.
Los bloqueos finales completaron el 15-10 y desataron la celebración. Ramos, opuesto y principal referencia ofensiva argentina, anotó 23 puntos y fue elegido MVP del partido. El brasileño Maicon terminó como máximo anotador con 24, mientras Ignacio Luengas aportó 14, Lucas Conde y Gustavo Maciel sumaron 13 cada uno, y Federico Arquez condujo la distribución con Santiago Arroyo como líbero.
El torneo también ordenó el camino continental hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Como Argentina y Brasil ya estaban clasificadas por ranking al Preolímpico de septiembre, las plazas obtenidas en esta competencia correspondieron a Chile, Colombia, Venezuela y Bolivia. Para el campeón, el valor fue doble: añadió un título frente al rival histórico y comprobó que su grupo alternativo podía sostener cinco sets, corregir durante la final y decidir el partido bajo máxima presión.