Iván Nikolajuk volvió a subir a un podio suramericano y agregó dos medallas a una historia deportiva marcada por una recuperación extraordinaria. El arquero rionegrino obtuvo plata en la prueba masculina por equipos de arco compuesto y bronce en la competencia mixta durante los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. Cada resultado amplió un recorrido que cuatro años antes estuvo cerca de quedar interrumpido para siempre.
El episodio que cambió su vida ocurrió el 6 de junio de 2022 en Bahía Blanca. Una pérdida en un calefactor llenó su departamento de monóxido de carbono, un gas que no tiene olor y que lo expuso durante horas sin advertencia. Nikolajuk se desvaneció mientras hablaba por teléfono con quien hoy es su pareja. Ella llegó cerca de las 23 y lo encontró inconsciente, una intervención que resultó decisiva.
Fue trasladado al Hospital Municipal, donde ingresó con una intoxicación grave, recibió intubación y asistencia respiratoria y permaneció en terapia intensiva. Pasó tres días en coma, aunque la tomografía cerebral no mostró lesiones. El alta no cerró el proceso: debía recuperar fuerzas, confianza y coordinación antes de volver a tensar un arco. La incertidumbre sobre la vida cotidiana era entonces más grande que cualquier objetivo competitivo.
Su respuesta desafió los tiempos esperados. Un mes después retomó los entrenamientos y, apenas cuatro meses tras la intoxicación, consiguió competir en los Juegos Suramericanos de Asunción 2022. Allí ganó el oro individual de arco compuesto luego de vencer 144-141 al salvadoreño Nelson Salinas en semifinales. Esa medalla convirtió la recuperación en una historia pública, pero no la dejó congelada como un logro aislado.
En Santa Fe 2026, Nikolajuk regresó ya no como sobreviviente sorprendente sino como integrante consolidado de la selección. En la prueba masculina por equipos compartió la plata con Nelson Salinas y Lucas Garcés. También obtuvo bronce en el compuesto mixto junto a González Briozzo. Argentina había superado 155-152 a Chile en cuartos y aseguró el podio después de imponerse a Venezuela en una definición por desempate.
El arquero, oriundo de General Conesa y vinculado en su preparación al Círculo Bahiense de Arquería, conecta así distintos territorios y etapas. Su experiencia incluye además un oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Sin embargo, el valor de su campaña no se reduce a la cantidad de podios: reside también en haber reconstruido una rutina de alto rendimiento después de una emergencia doméstica invisible y potencialmente mortal.
La plata y el bronce de Santa Fe ofrecen un cierre distinto al oro de Asunción, pero confirman la misma idea. Nikolajuk no volvió solo para completar una competencia después del coma; se mantuvo durante otro ciclo, formó equipos competitivos y siguió produciendo resultados internacionales. Su historia funciona también como advertencia sobre el monóxido de carbono y como ejemplo de una recuperación que, sin ocultar el riesgo vivido, encontró continuidad deportiva.