Arsen Julfalakyan añadió una página inesperada a una carrera extraordinaria al conquistar para Argentina la medalla de oro de lucha grecorromana en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. A los 39 años, el deportista nacido en Armenia se impuso 4-2 al colombiano Jair Cuero en la final de la categoría de 77 kilos, disputada en la Nave B del predio de La Rural de Rosario. Su triunfo unió dos banderas dentro de una trayectoria de más de dos décadas.
La precisión es importante para dimensionar el protagonista: Arsen no fue campeón olímpico, sino subcampeón en Londres 2012 y campeón mundial en 2014. El oro olímpico pertenece a su padre, Levon Julfalakyan, vencedor en Seúl 1988 y durante años entrenador principal de Armenia. Arsen creció alrededor del tapiz, aunque siempre contó que su padre no lo obligó a continuar el camino familiar. Comenzó formalmente a luchar a los once años.
Nacido el 8 de mayo de 1987 en Leninakán, ciudad hoy llamada Gyumri, construyó una de las carreras más consistentes de su generación. Fue campeón europeo en Vilna 2009, plata mundial en 2010, bronce en 2011 y 2013 y campeón del mundo en Taskent 2014. En los Juegos de Londres llegó a la final olímpica de 74 kilos, donde el ruso Roman Vlasov le impidió alcanzar el oro que su padre había conseguido 24 años antes.
Su siguiente ciclo olímpico tuvo un desenlace diferente. En Río 2016 perdió 3-2 en la primera ronda ante el búlgaro Daniel Aleksandrov. Todavía sumó un bronce europeo en 2019 y buscó otro viaje a los Juegos, pero una derrota controvertida frente a su compatriota Karapet Chalyan influyó en la decisión federativa de apostar por otro representante rumbo a Tokio. Julfalakyan anunció su retiro el 12 de julio de 2021, aunque la despedida no fue definitiva.
Fuera del alto rendimiento también desarrolló una trayectoria institucional. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Estatal de Ereván, integró la Asamblea Nacional de Armenia entre 2018 y 2020 y pasó a presidir la Comisión de Atletas de United World Wrestling. Ese recorrido ayuda a explicar una figura que conoce la lucha desde el entrenamiento, la competencia y la política deportiva, y que decidió volver a ponerse la malla cuando parecía cerrada su etapa activa.
La reaparición llegó en 2024 en el Grand Prix Henri Deglane de Francia y con una novedad central: comenzó a competir bajo la bandera argentina. Armenia contaba en su categoría con Malkhas Amoyan, campeón europeo y mundial, una realidad que reducía las posibilidades de Julfalakyan de regresar al equipo de su país natal. La alternativa argentina abrió una nueva etapa competitiva y terminó conduciéndolo a Rosario, casado, padre de una hija y todavía capaz de disputar un título internacional.
El 4-2 sobre Jair Cuero convirtió esa segunda vida deportiva en una medalla de oro para la delegación local. Julfalakyan no necesitó borrar su pasado armenio para representar a Argentina: su historia reúne el legado de Levon, la plata olímpica, el título mundial, el retiro y el regreso. Santa Fe 2026 aportó una imagen final poderosa, la de un campeón experimentado celebrando con la celeste y blanca en un tapiz argentino y demostrando que una carrera puede encontrar nuevos sentidos cuando parecía concluida.