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La AFA espera por Scaloni mientras la Selección empieza a construir su etapa pos-Messi

Lionel Scaloni tiene contrato hasta fines de diciembre y todavía no existe una negociación formal para renovarlo. La AFA mantiene el optimismo, pero el entrenador evaluará su energía para conducir una Selección que inicia una profunda transición después del Mundial y la despedida de Messi.

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La continuidad de Lionel Scaloni al frente de la Selección Argentina entró en una etapa de espera. Su contrato se extiende hasta fines de diciembre de 2026 y, por ahora, no existe una negociación formal para prolongarlo. La Asociación del Fútbol Argentino conserva el deseo de que siga y transmite optimismo, aunque entiende que la decisión requiere tiempo después de un ciclo tan intenso.

Scaloni había definido públicamente su posición luego de la final del Mundial: cumpliría el vínculo vigente y después evaluaría el futuro. Argentina perdió aquella definición 1-0 ante España el 19 de julio, en Nueva York, y el entrenador evitó comprometerse con una nueva etapa cuando todavía estaba procesando el desgaste de la competencia. Esa cautela sigue siendo el punto de partida de cualquier conversación.

La AFA no pretende forzar los tiempos. Claudio Tapia conoce el deseo institucional de conservar al técnico que condujo el período más exitoso de las últimas décadas, pero todavía debe convertir esa intención en una propuesta y, sobre todo, convencer al entrenador. El intervalo sirve para bajar la intensidad emocional del Mundial y permitir que Scaloni determine si conserva la energía necesaria para reiniciar el proyecto.

La pregunta ya no se limita a una firma contractual. Lionel Messi se despidió de la Selección y dejó un vacío futbolístico, simbólico y cotidiano dentro del grupo. El equipo que construyó una identidad alrededor de su capitán debe reorganizar liderazgos, responsabilidades y funcionamiento. Cristian Romero aparece llamado a asumir la capitanía, aunque reemplazar la influencia de Messi excede ampliamente el uso de una cinta.

Para Scaloni, continuar significaría conducir una reconstrucción y no simplemente prolongar lo realizado. Permanecen futbolistas de jerarquía y una estructura competitiva probada, pero comenzará otra distribución de papeles. El cuerpo técnico deberá acompañar recambios, sostener exigencia y evitar que la comparación permanente con el ciclo anterior inmovilice al nuevo equipo. Esa tarea puede ser más desgastante que administrar una base ya consolidada.

La AFA cuenta a su favor con una relación de trabajo extensa y con el reconocimiento acumulado por el entrenador. En contra juega el agotamiento de un proceso que atravesó títulos, presión y una exposición excepcional. Por eso el optimismo no equivale a un acuerdo cerrado. Antes de discutir duración, condiciones o integrantes del proyecto, debe existir una señal personal de Scaloni: su voluntad de volver a empezar.

Las próximas semanas serán decisivas porque diciembre funciona como límite contractual, pero no hay todavía una fecha anunciada para sentarse a negociar. La Selección necesita claridad para ordenar su calendario y su transición pos-Messi; el entrenador necesita comprobar qué disposición interna conserva para asumirla. La continuidad es el escenario preferido por la dirigencia, aunque el paso determinante no será administrativo: será la convicción de Scaloni.

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