La Selección Argentina Sub-20 de fútbol playa perdió 4-1 frente a Perú en su segunda presentación en el Sudamericano de la categoría. El encuentro se disputó el domingo 23 de agosto en el estadio de playa Agua Dulce, ubicado en el distrito limeño de Chorrillos. El equipo anfitrión aprovechó su oportunidad para sumar, mientras la Albiceleste volvió a quedar sin puntos.
Lucas Casterán convirtió el único gol argentino de la jornada. El registro disponible no detalla el minuto ni la secuencia de esa anotación, tampoco identifica a los goleadores peruanos o reconstruye el desarrollo por períodos. Por esa razón, la lectura responsable debe apoyarse en lo comprobable: Perú hizo cuatro tantos, Argentina respondió una vez y la diferencia final fue de tres goles.
La derrota prolongó un comienzo exigente para el conjunto nacional. En el estreno del torneo, Argentina había caído 7-1 ante Colombia, de modo que acumula dos traspiés consecutivos y once goles recibidos en sus primeras dos actuaciones. La comparación entre ambos marcadores muestra una reducción de la brecha, pero todavía no permite hablar de recuperación mientras el equipo siga sin sumar en Lima.
La segunda fecha también dejó otros tres resultados que ayudan a describir el movimiento general del certamen. Brasil venció 1-0 a Ecuador, Venezuela superó 2-1 a Chile y Paraguay derrotó 12-6 a Bolivia. Los partidos ofrecieron márgenes muy diferentes, desde una definición mínima hasta un encuentro de dieciocho goles, dentro de una disciplina marcada por cambios rápidos de escenario.
Argentina tendrá una oportunidad inmediata para responder. El equipo enfrentará a Venezuela el lunes 24 de agosto desde las 16.00 de Lima, equivalentes a las 18.00 de Buenos Aires. En la misma programación jugarán Ecuador-Bolivia, Brasil-Uruguay y Colombia-Chile. La cercanía entre jornadas reduce el tiempo de corrección y obliga a transformar rápidamente el análisis de la caída ante el local.
El torneo se extenderá hasta el domingo 30 de agosto y mantiene toda su actividad en el escenario instalado en la playa de Agua Dulce. Esa concentración evita traslados entre sedes, pero impone una sucesión intensa de partidos. Para Argentina, el objetivo inmediato será mejorar su equilibrio, sostener la capacidad de convertir que mostró Casterán y limitar un volumen de goles rivales que condicionó el inicio.
La segunda derrota no cierra por sí sola el recorrido argentino, aunque sí vuelve más estrecho el margen competitivo. El próximo encuentro será decisivo para cambiar la tendencia y recuperar confianza dentro de una semana corta. Hasta entonces, el balance es claro: dos partidos, dos caídas y un único gol en cada presentación, con la necesidad de construir una respuesta colectiva ante Venezuela.