Villa San Carlos aseguró su permanencia en la Primera B con una victoria que concentró toda la tensión en la última pelota. El Celeste derrotó 1-0 a Arsenal en Berisso por la fecha 38 y terminó de alejar cualquier riesgo matemático. Luciano Machín, ingresado durante el segundo tiempo, convirtió el gol que premió la búsqueda local y transformó un partido parejo en un cierre de alivio colectivo.
El desarrollo fue intenso desde el comienzo. Ninguno de los dos equipos consiguió imponer una superioridad amplia y la disputa se concentró durante largos pasajes en la mitad de la cancha. Arsenal trató de sostenerse con orden, mientras San Carlos asumió progresivamente la iniciativa por la necesidad de cerrar su objetivo ante su público. El ida y vuelta existió, aunque las aproximaciones no se tradujeron con facilidad en ocasiones claras.
El equipo de Miguel Restelli mostró algo más de ambición dentro de ese equilibrio. Insistió por los costados, buscó cargar el área y evitó resignarse cuando el reloj parecía conducir el encuentro hacia el empate. Esa perseverancia fue importante porque la diferencia no apareció a partir de un dominio continuo, sino de la capacidad para sostener la concentración hasta el final. El contexto pedía paciencia y el local la conservó.
La jugada decisiva llegó en la última acción. Un centro desde la derecha encontró a Iñaki Esteves en el primer palo; su intervención dejó la pelota disponible y Machín apareció en la zona exacta para definir. El defensor había reemplazado minutos antes al lesionado Lloyaiy y convirtió prácticamente en su primera oportunidad determinante. El 1-0 desató el festejo del público y no dejó tiempo para una respuesta visitante.
El triunfo otorgó una confirmación matemática a una permanencia que ya parecía encaminada. La temporada de San Carlos había comenzado de manera positiva, pero un bache prolongado lo acercó a una lucha que no figuraba entre sus objetivos. La llegada de Restelli produjo una recuperación visible: el equipo volvió a sumar, recuperó seguridad y logró resolver la categoría antes de ingresar en la última parte del calendario.
La victoria también mantiene abierta una posibilidad mucho más exigente. El Villero todavía conserva opciones numéricas de ingresar al Reducido, aunque la distancia respecto de los puestos de clasificación obliga a combinar triunfos propios con resultados ajenos. La prioridad ya fue cumplida y eso modifica la presión de las fechas restantes. Ahora puede competir con mayor libertad, sin perder de vista una oportunidad que sigue siendo remota.
La próxima presentación será como visitante frente a Excursionistas en el Bajo Belgrano. Allí San Carlos deberá trasladar la intensidad y la paciencia que mostró ante Arsenal, esta vez lejos de Berisso. El gol agónico de Machín no convierte una campaña irregular en perfecta, pero sí le entrega un desenlace valioso: permanencia asegurada, impulso anímico y una última razón para sostener la ambición hasta el cierre.