Estudiantes llegó a la revancha de los octavos de final del Reducido de la Primera B femenina con una ventaja importante, pero no definitiva. El 3-1 obtenido ante Deportivo Morón en City Bell le permitió afrontar el segundo partido con dos goles de margen. La serie se programó para el domingo 4 de octubre, desde las 16, en el predio de UAI Urquiza, con el pase a cuartos como objetivo inmediato.
La diferencia se construyó en una ida de buen rendimiento albirrojo. Candela Ledesma abrió el marcador después de un córner desde la derecha y Agostina Fortti amplió antes del descanso. La delantera volvió a convertir al comienzo del complemento para establecer el 3-0. Morón descontó rápidamente por intermedio de Dolores Fernández, un gol que evitó una distancia mayor y mantuvo la eliminatoria dentro de un rango recuperable.
El reglamento trazaba con claridad los escenarios. Estudiantes avanzaba si ganaba, empataba o perdía por un solo gol. Una derrota por dos tantos igualaba el resultado global y trasladaba la definición al punto penal, mientras que una caída por tres o más lo eliminaba. Esa ventaja ofrecía protección, aunque también exigía evitar una lectura pasiva: defender únicamente cerca del área podía multiplicar la presión del conjunto local.
La entrenadora Sofía Vendittuoli dispuso una convocatoria de 21 futbolistas. Entre las arqueras estuvieron Delfina Andechaga, Laura Rivarola y Paula Montes de Oca; la nómina también conservó a Ledesma, Fortti, Camila Gomensoro y Agustina López, protagonistas habituales de la campaña. La única modificación respecto de la lista anterior fue la salida de Rocío Socci y el regreso de la juvenil Moira Reyes.
El desafío deportivo consistía en administrar la serie sin renunciar a las herramientas que habían producido la ventaja. En la ida, Estudiantes encontró espacios para Fortti, presionó con eficacia y limitó a Morón a pocas aproximaciones claras. Repetir parte de ese funcionamiento podía alejar el partido de su propio arco. Conservar la pelota y amenazar en transición era tan importante como proteger el resultado acumulado.
La eliminatoria formaba parte del Reducido que distribuye plazas de ascenso a la máxima categoría. Por eso, la revancha no representaba solamente la continuidad en una llave, sino la posibilidad de sostener el proyecto competitivo durante el tramo decisivo de la temporada. Estudiantes había terminado la fase regular con una campaña irregular y necesitaba utilizar el 3-1 como punto de apoyo para reconstruir confianza.
El dato verificable al momento de esta actualización es la situación con la que ambos equipos llegaron al partido: ventaja albirroja de dos goles, condiciones reglamentarias definidas y sede confirmada. El resultado de la vuelta no aparece todavía en un parte oficial disponible y, por lo tanto, no corresponde atribuir una clasificación ni un marcador. Esa cautela preserva la exactitud sin borrar el valor de una serie que Estudiantes había encaminado en City Bell.