Argentina e Inglaterra abrirán un sexto capítulo mundialista en la semifinal de 2026. Los cinco antecedentes se repartieron a lo largo de cuatro décadas y construyeron una rivalidad que excede las cifras: cada cruce dejó una imagen, una polémica o una consecuencia que pasó a la memoria de la Copa del Mundo.
El primer encuentro se disputó en Chile 1962, por la fase de grupos. Inglaterra ganó 3-1 y tomó la primera ventaja en el historial mundialista. Cuatro años después, ya en los cuartos de final de Inglaterra 1966, el seleccionado local volvió a imponerse, esta vez por 1-0 en Wembley, en un partido atravesado por la expulsión del capitán argentino Antonio Rattín.
La respuesta argentina llegó en México 1986. En el estadio Azteca, el equipo de Carlos Bilardo venció 2-1 en cuartos de final con dos goles de Diego Maradona: el primero quedó asociado a la “Mano de Dios” y el segundo fue la corrida que el fútbol consagró como el “Gol del Siglo”. Argentina avanzó y terminó conquistando su segundo título mundial.
Doce años más tarde, en Francia 1998, volvieron a cruzarse en octavos de final. El partido terminó 2-2 incluso después del tiempo suplementario y Argentina ganó 4-3 en la definición por penales. Fue el único empate de la serie y la segunda vez que el conjunto argentino eliminó a Inglaterra en una instancia directa.
El antecedente más reciente se jugó en Corea-Japón 2002, otra vez por la fase de grupos. Inglaterra ganó 1-0 y elevó su ventaja estadística. Antes de la semifinal de 2026, el balance de los cinco partidos muestra tres victorias inglesas, una argentina y un empate, con ocho goles para Inglaterra y cinco para Argentina.
Las cifras, sin embargo, cuentan solo una parte. En cruces de eliminación directa, Argentina avanzó dos veces e Inglaterra una. La nueva semifinal pondrá por primera vez a ambos seleccionados frente a frente con un lugar en la final como premio inmediato: el pasado alimenta la expectativa, pero el sexto partido deberá escribir su propia historia.