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Buenos Aires Primera División

Estudiantes llevó su resistencia del Maracaná a la final de la Libertadores

El equipo de La Plata empató 0-0 con Flamengo, resistió casi todo el segundo tiempo con diez futbolistas y ganó 3-2 por penales gracias a tres atajadas de Fernando Muslera. El 28 de noviembre enfrentará a Palmeiras en el Centenario de Montevideo.

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Estudiantes de La Plata convirtió una noche de resistencia en el Maracaná en el pasaje a la final de la Copa Libertadores. El Pincha empató 0-0 con Flamengo, repitió el resultado de la ida y se impuso 3-2 en la definición por penales. Fernando Muslera detuvo tres remates y sostuvo el momento más importante de una serie en la que el equipo argentino debió convivir con la presión, la inferioridad numérica y un estadio volcado sobre el campeón vigente.

La estrategia inicial no fue solamente defensiva. Estudiantes redujo los espacios de Flamengo, disputó cada recepción y produjo las ocasiones más claras del primer tiempo. Agustín Rossi evitó la apertura ante Marcos Rojo y también respondió frente a una llegada de Rodríguez, cuyo remate golpeó un palo. Esa capacidad para amenazar impidió que el local atacara sin precauciones y confirmó que el empate no era producto de una espera pasiva.

El partido cambió a los cinco minutos del complemento, cuando Rodríguez recibió la segunda tarjeta amarilla. Con diez futbolistas, Estudiantes retrocedió, cerró la zona central y multiplicó ayudas. Flamengo controló la pelota, pero no consiguió traducir la superioridad en oportunidades limpias; su ocasión más peligrosa fue un cabezazo de Gonzalo Plata. Los cambios de Alexander Medina reforzaron una estructura que absorbió centros, segundas jugadas y el desgaste de casi todo un tiempo en desventaja.

Los penales encontraron a Muslera en el centro de la escena. El arquero de 40 años contuvo los disparos de Jorginho, Lucas Paquetá y Bruno Henrique, tres intervenciones que quebraron la serie y dejaron sin efecto cualquier discusión previa sobre su actualidad. Estudiantes convirtió lo necesario para cerrar el 3-2 y eliminar al campeón. La clasificación no nació de una acción aislada: fue la consecuencia de un plan sostenido y una ejecución extraordinaria en el punto de máxima presión.

El éxito deportivo se proyecta sobre un club que lleva años discutiendo su modelo de crecimiento. Bajo la presidencia de Juan Sebastián Verón, Estudiantes defendió la posibilidad de incorporar estructuras privadas al fútbol argentino y quedó enfrentado con la conducción de la AFA. Al mismo tiempo, desarrolló una gestión patrimonial que convirtió al estadio UNO en un activo de uso permanente, con actividades comerciales, gastronómicas y corporativas que reducen la dependencia del día de partido.

La modernización tuvo cifras concretas: el estadio demandó alrededor de 45 millones de dólares y utilizó cerca de cinco millones de financiamiento bancario, mientras combinó recursos propios, activos y acuerdos comerciales. El último ejercicio citado por el club registró un superávit de 457 millones de pesos, una reducción del 21,47 por ciento del pasivo y 63.002 socios activos. La discusión institucional seguirá abierta, pero la final ofrece una medida deportiva para un proyecto que pretende sostener competitividad con planificación.

Estudiantes enfrentará a Palmeiras el 28 de noviembre en el estadio Centenario de Montevideo. Será el único representante argentino en la definición y tendrá delante a un rival habituado a estas instancias. La noche del Maracaná deja una plataforma clara: disciplina para resistir, capacidad para disputar el partido antes de replegarse y un arquero decisivo. La final determinará si esa combinación alcanza para transformar una campaña extraordinaria en un nuevo título continental.

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