Temperley recuperó el segundo puesto de la Zona B de la Primera Nacional con una victoria construida desde la reacción. El Gasolero derrotó 2-1 a Gimnasia de Jujuy en el Alfredo Beranger por la fecha 32, después de comenzar en desventaja. El equipo de Nicolás Domingo convirtió dos goles antes del descanso y luego defendió la diferencia ante un rival directo que buscó el empate durante todo el complemento.
El comienzo favoreció al visitante. Gimnasia se acomodó con orden y aprovechó una de sus primeras oportunidades dentro del área. A los 21 minutos, Mauro Cachi encontró espacio y definió con precisión para superar al arquero local. El 0-1 golpeó a un estadio que esperaba otra iniciativa de Temperley y obligó al dueño de casa a acelerar sin perder la estructura.
La respuesta llegó apenas seis minutos después. Temperley armó una buena combinación colectiva, movió la pelota con rapidez y Marcos Echeverría apareció para terminar la jugada a los 27. El empate modificó inmediatamente el clima: devolvió confianza al equipo, empujó a la tribuna y obligó a Gimnasia a retroceder algunos metros. El local entendió que podía completar la remontada antes del intervalo.
Cuando el primer tiempo parecía encaminarse al 1-1, Gabriel Hauche utilizó su experiencia para cambiar la historia. A los 45 minutos recibió dentro del área y definió el 2-1 con la serenidad necesaria. El delantero convirtió en el momento más sensible, justo antes del ingreso a los vestuarios. Temperley transformó en menos de veinte minutos un partido adverso en una ventaja que podía administrar.
Gimnasia adelantó sus líneas durante la segunda mitad. El equipo de Matías Módolo ocupó más tiempo el campo rival y obligó a Temperley a trabajar cerca de su área, pero esa presencia territorial no produjo suficientes ocasiones claras. El Gasolero cerró los espacios centrales, sostuvo las marcas y evitó conceder una oportunidad limpia que pusiera en riesgo el triunfo.
La capacidad para resistir completó una victoria diferente a las obtenidas desde el dominio. Temperley debió absorber el golpe inicial, responder con fútbol y luego defender con concentración. Esos registros resultan importantes en una etapa donde los márgenes son mínimos. Ganar a un competidor directo no solo suma tres puntos: también impide que el rival avance y fortalece la convicción del plantel para las fechas decisivas.
El 2-1 devolvió al conjunto de Turdera al segundo lugar de la Zona B, cerca del liderazgo y con la posibilidad de pelear por un sitio en la final por el ascenso. El objetivo todavía exige continuidad y no admite relajación, pero la remontada ofrece una señal de madurez. Temperley salió del Beranger con posición, impulso y una certeza: aun cuando el partido empieza en contra, posee recursos para modificarlo.