Patronato y Nueva Chicago empataron 1-1 en el estadio República de Mataderos y dejaron sin ganador un partido que ambos habían señalado como decisivo para la permanencia. El encuentro de la fecha 30 de la Zona B de la Primera Nacional tuvo tensión, fricción y momentos emotivos, pero terminó repartiendo puntos. El resultado mantiene a los dos equipos con vida y, al mismo tiempo, les impide construir la distancia que necesitaban respecto de la zona de descenso.
El conjunto entrerriano golpeó primero mediante Renzo Reynaga. El delantero asumió la ejecución de un penal y convirtió para poner a Patronato en ventaja como visitante. El gol ofrecía el escenario buscado por un equipo que había llegado a Mataderos obligado a sumar y con la ambición adicional de conseguir su primer triunfo histórico en ese estadio. Durante ese tramo, el Patrón pudo ordenar el partido desde una posición más favorable.
Nueva Chicago absorbió el impacto y avanzó en busca del empate ante su público. La respuesta llegó por medio de Tomás Rodríguez, cuyo remate terminó dentro del arco con participación desafortunada del arquero Alan Sosa. La jugada devolvió la igualdad y cambió el pulso de una noche en la que cualquier error tenía consecuencias directas sobre la tabla. El Torito encontró alivio, mientras Patronato vio desaparecer una ventaja que podía darle oxígeno.
El segundo tiempo conservó la intensidad, aunque ninguno logró sumar la precisión necesaria para inclinar el resultado. Chicago intentó hacerse fuerte en Mataderos y empujó con la urgencia de un equipo comprometido. Patronato buscó utilizar los espacios que dejaba el local y tuvo motivos para sostener una postura ambiciosa. Sin embargo, las aproximaciones no se tradujeron en el segundo gol, y la cautela propia de la pelea por abajo también limitó los riesgos.
El empate dejó a Nueva Chicago con 33 puntos, apenas tres por encima de Chacarita, que ocupa la posición de descenso. Esa distancia explica por qué el punto puede servir, pero no tranquiliza. Cada fecha restante adquiere un peso creciente y una mala secuencia puede borrar rápidamente el margen. El Torito evitó una derrota directa ante otro adversario comprometido, aunque desperdició la posibilidad de alejarse frente a su gente.
Patronato tampoco obtuvo el triunfo que necesitaba para tomar aire. La igualdad prolongó su situación incómoda y dejó pendiente la primera victoria del club paranaense en el República de Mataderos. Haber estado en ventaja vuelve el balance más amargo, aunque sumar como visitante impide considerar la jornada una pérdida total. Para el cuerpo técnico, el desafío será rescatar la capacidad de competir y corregir la fragilidad que permitió la reacción local.
La recta final no ofrecerá demasiado tiempo para lamentaciones. Chicago y Patronato deberán convertir la tensión de esta final anticipada en una respuesta sostenida durante las próximas jornadas. El 1-1 no condena a ninguno, pero tampoco resuelve sus problemas: ambos necesitan mayor eficacia y continuidad para dejar de mirar los resultados ajenos. En Mataderos conservaron un punto y la esperanza; ahora deben transformar esa supervivencia provisional en una permanencia asegurada dentro del campo.