Boca venció 1-0 a River en la Bombonera y obtuvo un triunfo que combina valor emocional y consecuencias concretas. El equipo llegó a 60 puntos, recuperó la punta de la tabla anual y quedó a una fecha de convertir esa ventaja en una clasificación decisiva. River, en cambio, perdió la posibilidad de ser Campeón de Liga y deberá buscar otra vía hacia la Copa Libertadores.
El Superclásico cambió a los nueve minutos. Lucas Martínez Quarta frenó con infracción a Miguel Merentiel cuando el delantero avanzaba hacia una ocasión manifiesta; Nicolás Ramírez revisó la acción y mostró la tarjeta roja. La expulsión obligó a River a reemplazar temprano a Lucas Beltrán por Lautaro Rivero y a reconstruir su plan con un futbolista menos durante más de ochenta minutos.
Boca convirtió esa superioridad a los 27. Sebastián Villa ejecutó un córner y Lautaro Di Lollo apareció sin marca para cabecear ante Santiago Beltrán. El defensor ya había exigido al arquero y terminó resolviendo la jugada que definiría el partido. La pelota parada no fue un episodio aislado: el local acumuló envíos y ocupó el área con mayor continuidad desde la expulsión.
La ventaja numérica no eliminó toda tensión. River intentó sostenerse con Nicolás Otamendi y Lautaro Rivero, mientras Thiago Almada buscó alguna salida. Boca tuvo opciones para ampliar mediante Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes y, sobre el cierre, un remate de Alan Velasco que dio en el palo. La falta del segundo gol mantuvo abierto un resultado que el desarrollo inclinaba hacia el local.
La segunda expulsión llegó a los 34 minutos del complemento. Gonzalo Montiel recibió la roja por una entrada grave sobre Lautaro Blanco y dejó a River con nueve. Desde allí, Boca administró posesión y territorio, aunque debió defender las últimas pelotas aéreas. Leandro Paredes resumió la actuación desde la inteligencia: el equipo eligió cuándo acelerar y cuándo proteger una ventaja mínima.
El impacto de la derrota trasciende el clásico para River. Con 52 puntos en la anual, quedó obligado a ser campeón del Clausura si pretende entrar en la próxima Libertadores. Cerrará la fase regular en Mar del Plata ante Aldosivi, ya descendido, con la necesidad de recomponer disciplina y funcionamiento. Las expulsiones, además, condicionarán las alternativas disponibles para ese compromiso.
Boca recibirá a Defensa y Justicia en la última fecha con 60 puntos y el control de su posición anual, aunque todavía no conquistó nada. La victoria fortalece confianza, sostiene la pelea en varios frentes y deja una imagen de autoridad ante el rival histórico. El próximo desafío será convertir la euforia del Superclásico en concentración competitiva, sin confundir liderazgo provisional con objetivo cumplido.